Apropiación

Cualquiera de nosotros puede sentir el deseo de poseer algo, de hacerlo mío, para mí. Ese algo puede ser una idea, una persona, un predio, un cargo, un nombre… los hago míos en la medida que los utilizo para mi provecho o satisfacción. Y así podemos establecer un enlazamiento entre mi persona y ese algo; a este enlazamiento lo llamamos apropiación. Lo peor que puede suceder es que ese algo sea yo mismo; en tal caso me transformo en propietario de mí mismo. ¡Gran esclavitud!

22 de junio

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga