Breve como un día de invierno, simple como una caña recta ha sido mi vida: sembrar y morir.

Respondió Jesús: Breve como un día de invierno, simple como una caña recta ha sido mi vida: sembrar y morir. Así como el destino de los meteoros es perderse en los espacios siderales, mi peregrinación acabará en el Santuario de la muerte. Después de sembrar la semilla, sólo me resta prepararme a morir.


23 de enero

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga