Consolación


Contra esta sensación de destierro y soledad necesitamos sentir a Alguien junto a nosotros. En la Biblia nuestro Dios se presenta siempre como una Persona, amante y amada, que está «con nosotros» sobre todo en los días desolados. La melodía que recorre la Biblia desde !a primera hasta la última página es ésta: «No tengas miedo, yo estoy contigo.» Esa melodía sube de tono en los profetas y la voz de Dios se transforma en un aliento inmenso: «No te dejaré, no te abandonaré. Estaré contigo. Sé valiente, no te asustes porque yo estoy contigo adondequiera que vayas. Te repito: sé valiente» (Jos 1,1-10). Expresiones como éstas: «No mires con desconfianza, pues yo soy tu Dios. Yo te amparo con mi diestra victor