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Cuando la rutina se hace presente, la vida pierde su poesía.

La rutina es la causa más desestabilizadora de las instituciones humana y de la misma vida; y desde luego es el roedor más temible de la estabilidad matrimonial. Lo que se repite se gasta, lo que se gasta, cansa, y lo que cansa pierde novedad e interés, desaparece la capacidad de asombro, aquella capacidad de captar una misma situación cada vez como nueva, que hace que cada mañana la creación aparezca con una cara nueva. Cuando la rutina se hace presente, la vida pierde su poesía.

25 de julio

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga



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