Cuando todo resulta bien en la vida, el hombre tiende insensiblemente a centrarse sobre sí mismo

En los castillos levantado sobre dinero, poder y gloria no puede entrar Dios. Cuando todo resulta bien en la vida, el hombre tiende insensiblemente a centrarse sobre sí mismo, gran desgracia porque de él se apodera el miedo de perderlo todo, y vive ansioso, y se siente infeliz. Para el hombre, la des instalación es, justamente, su salvación.

19 de noviembre

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga