La experiencia en Jesús los ha transformado en hermanos

Seducidos por Dios, hombres que nunca se conocieron, provenientes de diferentes continentes y razas, eventualmente sin afinidad temperamental, podrían a partir de ahora congregarse para respetarse, abrirse y comunicarse. Nació la Comunidad bajo la Palabra. Lo único que tenemos en común es que ellos fueron seducidos por Jesús y yo también. Ellos quieren vivir con Jesús y yo también. El único elemento común entre nosotros es Jesús. A unos compañeros que no ligaba ninguna conexión humana, la experiencia en Jesús los ha transformado en hermanos.


26 de noviembre

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga



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