La obsesión está emparentada con la angustia-ansiedad

La obsesión está emparentada con la angustia-ansiedad. Un sujeto está en la habitación. Entra un enemigo en ese recinto y cierra la puerta. El sujeto no puede expulsar al intruso, ni él mismo tampoco puede salir. Esto es la obsesión, mar sin fondo y sin orillas de sufrimiento humano, noche de fantasma. El sujeto se siente dominado, se da cuenta de que el contenido obsesivo que tanto lo perturba no tiene objetividad alguna, pero no consigue ahuyentarlo. Es la mayor desdicha humana: sentirse interiormente vigilado y paralizado por la presencia de un gendarme al que no pueden expulsar. Nuestros libros ofrecen soluciones.

26 de julio

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga