La vida se había detenido, y entorno del Joven todo era silencio

La noche ya había devorado a la tierra, la vida se había detenido, y entorno del Joven todo era silencio. El joven presentía que aquella noche sería diferente: podrían aparecer nuevas constelaciones o hundirse antiguas galaxias. Todo desapareció, mientras una pleamar, hecha de miel y ternura, subía y subía irremediablemente, y con sus inmensas olas devastó todas las comarcas del Joven, hasta que al final sólo quedó el Mar, el AMOR.

7 de octubre

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga