No se vence el sufrimiento lamentándolo

No se vence el sufrimiento lamentándolo, combatiéndolo o resistiéndolo, sino asumiéndolo. Y, al asumir con amor la cruz, estamos no sólo acompañándote, Jesús Nazareno, en la subida al Calvario, sino colaborando contigo en la redención del mundo, y más todavía, «estamos supliendo lo que falta a la Pasión del Señor».