Oración de los Incas en busca de Dios.



Óyeme, desde el mar de arriba en que permaneces, desde el mar de abajo dónde estás. Creador del mundo, alfarero del hombre, Señor de los Señores, a ti, con mis ojos que desesperan por verte o por pura gana de conocerte pues viéndote yo, conociéndote, considerándote, comprendiéndote, tú me verás y me conocerás. El sol, la luna, el día, la noche, el verano, el invierno, no en vano caminan, ordenados, al señalado lugar y a buen término llegan. Por todas partes llevas contigo tu cetro de Rey. Óyeme, escúchame. No sea que me canse, que me muera. 

Manual Senda - 1