Para el humilde no existe el ridículo

Para el humilde no existe el ridículo; le tiene sin cuidado las opiniones ajenas, nunca la tristeza asoma a su ventana. Una vez vaciado de sí, el humilde llega a vivir en la estabilidad emocional de quien está más allá de todo cambio.


21 de junio

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga