Todo, en la vida, está sometido a esas tres temibles leyes:

Todo, en la vida, está sometido a esas tres temibles leyes: la ley del desgaste, la ley del olvido y la ley de la muerte. A esos tres inexorables océanos se le escapan al hombre todas sus posesiones: la gloria, la belleza, la salud, la vida… Todo se le deshace, todo se le desgasta, todo se le desmorona, todo se le desvanece, en suma, todo se le va, y nada puede retener. He ahí su mayor desdicha.


27 de enero

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga