No le «importa» lo que no importa

Cuando un hermano, mediante la observación y la meditación, llega a la convicción vital de la transitoriedad de cuanto lo rodea, cuando deja que las cosas sean y se desliga emocionalmente de cuanto no vale (no le «importa» lo que no importa) , desde ese momento, ese hermano queda inundado de una paz profunda, lo mismo que cuando el fuego de la lámpara se apaga, al consumirse por completo el aceite.