¡Peregrinos de lo Absoluto!

¡Criatura singular el hombre, que lleva reflejada en lo más profundo de sus aguas la imagen de un Dios! Y por esta impronta eterna, somos, inevitablemente, buscadores instintivos del Eterno, caminantes que, en un movimiento de retorno, navegamos río arriba en busca de la Fuente Primordial. En suma, ¡peregrinos de lo Absoluto!