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Captamos la verdad necesariamente incompleta

Yo me encuentro frente a otra persona. Colocamos en medio de los dos un reloj despertador. Los dos vemos el mismo reloj. Sin embargo, el reloj (la parte del reloj) que ella ve es diferente, y hasta contrario de la que yo veo, a pesar de tratarse del mismo reloj. Cada persona contempla las cosas y los sucesos desde la propia perspectiva. Por eso, nuestra percepción personal es necesariamente parcial, y nos enriquecemos con la percepción, también limitada de los demás. Captamos la verdad necesariamente incompleta. Yo necesito de tu visión, y tú necesitas de mi visión. Nos necesitamos y nos complementamos. He aquí el fundamento del diálogo.

20 de septiembre

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga



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