Si tuviéramos la paciencia del grano de trigo

La historia de un grano de trigo es admirable. Cae en la tierra. Se sumerge en ella. Muere. Nace y sale al aire, que es su campo de combate. En seguida encuentra enemigos, comenzando por las nieves y escarchas. Para no perecer, el joven trigo se agarra obstinadamente a la vida, y sobrevive. Llegan temperaturas bajísimas capaces de quemar toda vida; y el pobre trigo, tan tierno todavía, de nuevo se agarra a la vida con una obstinada perseverancia. Va pasando el invierno, el trigo va venciendo uno por uno los obstáculos. Llega la primavera, el trigo levanta la cabeza y comienza a escalar velozmente la pendiente de la vida. Llega el verano y. ¡qué prodigio!, aquel humilde grano se ha transformado en un esbelto y elegante tallo, coronado por una espiga dorada con cien granos de oro. Si tuviéramos la paciencia del grano de trigo…


28 de setiembre

El Sentido de la Vida – Padre Ignacio Larrañaga