Señor, Tú que transformaste el dolor en amor
¡Bendito sea el hermano dolor |que nos purifica y nos prepara para la música eterna!
Señor, Tú que transformaste el dolor en amor y así redimiste el mundo, dame la sabiduría de transformar también yo el dolor en amor y así purificarme y santificarme para la música eterna. Amén.
Padre Ignacio Larrañaga, fundador de Talleres de Oración y Vida.





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